Las elecciones en Coahuila son el espejo en el que Morena no se quiere verLas grandes lecciones de las elecciones en Coahuila y las verdades que los partidos políticos no quieren ver

Cuando los datos contradicen las narrativas.

Las elecciones en Coahuila dejaron algo más que una nueva integración del Congreso local. También derrumbaron varias certezas que durante años dominaron la conversación política nacional.

Mientras buena parte del país discutía el avance de Morena, el crecimiento de Movimiento Ciudadano o la supuesta desaparición del PRI, los resultados preliminares enviaron un mensaje completamente distinto.

Con una participación ciudadana cercana al 50.6%, una de las más altas registradas en una elección legislativa local reciente, la alianza PRI-UDC se encaminó a conquistar los 16 distritos de mayoría relativa. Morena y PT quedaron muy lejos de disputar la mayoría, mientras PAN, Movimiento Ciudadano y Partido Verde enfrentan el riesgo de perder sus prerrogativas locales.

Más allá de las denuncias presentadas por Morena y PT, las cuales deberán ser analizadas y resueltas por las autoridades electorales competentes, existe una realidad política imposible de ignorar: las elecciones en Coahuila produjeron un resultado que contradice buena parte de las tendencias observadas a nivel nacional.

Primera verdad incómoda tras las elecciones en Coahuila: el PRI no está muerto

Durante años se instaló la idea de que el PRI había ingresado en una fase terminal.

Las elecciones en Coahuila demostraron exactamente lo contrario.

El partido no solo ganó. Arrasó.

La alianza encabezada por el PRI obtuvo alrededor del 55% de la votación y se perfila para controlar la totalidad de los distritos de mayoría relativa. En términos prácticos, esto representa una hegemonía legislativa que pocos partidos han conseguido en los últimos años.

El dato resulta todavía más relevante porque ocurre en uno de los momentos más complicados para el priismo nacional. Mientras perdió gubernaturas, congresos y alcaldías en gran parte del país, en Coahuila conservó una maquinaria electoral capaz de movilizar, convencer y ganar.

La lección es clara: el PRI nacional atraviesa dificultades, pero el PRI coahuilense sigue siendo una de las estructuras territoriales más eficaces de México.

Segunda verdad incómoda: el PAN sufrió una derrota histórica

Los resultados preliminares colocan al PAN por debajo del umbral legal necesario para conservar prerrogativas locales.

No se trata solamente de haber quedado relegado al cuarto lugar.

Se trata de una derrota institucional.

Durante décadas, Acción Nacional fue la principal fuerza opositora del país. Hoy enfrenta en Coahuila un escenario que compromete financiamiento, representación y capacidad operativa para futuros procesos locales pero, sobre todo, compromete la credibilidad de la marca.

El dato adquiere una dimensión aún mayor porque el PRI, pese a todas las derrotas sufridas desde 2018, no ha enfrentado una pérdida comparable de prerrogativas locales en ninguna entidad federativa.

La pregunta para el panismo ya no es cómo volver a crecer.

La pregunta es cómo evitar convertirse en una fuerza marginal en estados donde alguna vez fue competitiva.

Tercera verdad incómoda: Movimiento Ciudadano sigue siendo un fenómeno regional

Movimiento Ciudadano ha construido una narrativa nacional de crecimiento sostenido.

Sin embargo, las elecciones en Coahuila exhibieron los límites de esa expansión.

Con poco más del 2% de los votos, el partido naranja quedó lejos de convertirse en una alternativa competitiva y enfrenta también el riesgo de perder prerrogativas locales.

El problema parece ser estructural.

Durante los últimos años, MC concentró buena parte de su fuerza política en Jalisco y Nuevo León, mientras intentó abrir una tercera ruta de crecimiento desde Campeche. La estrategia permitió consolidar bastiones importantes, pero no ha logrado traducirse en una presencia homogénea en el resto del país.

Las elecciones en Coahuila muestran que fuera de sus enclaves políticos, Movimiento Ciudadano sigue enfrentando enormes dificultades para competir contra estructuras locales consolidadas.

Cuarta verdad incómoda: el Partido Verde es más fuerte en alianza que en solitario

Los resultados también representan una llamada de atención para el Partido Verde.

Históricamente, el PVEM ha demostrado una extraordinaria capacidad de adaptación política. Primero construyó acuerdos con el PAN en distintas etapas, posteriormente encontró en el PRI a su principal aliado nacional y, en años recientes, trasladó esa alianza estratégica hacia Morena y el PT.

Sin embargo, las elecciones en Coahuila vuelven a mostrar una constante. Cuando compite acompañado de una fuerza dominante, el Verde multiplica su influencia política. Cuando compite solo, su capacidad electoral se reduce considerablemente.

La elección no demuestra que el partido desaparezca, pero sí refuerza la percepción de que su principal fortaleza sigue siendo su habilidad para integrarse exitosamente a proyectos políticos mayores.

Quinta verdad incómoda: Morena necesita más explicaciones que pretextos

Tras conocerse las tendencias, Morena y PT denunciaron presuntas irregularidades, compra de votos, coacción electoral y una posible intervención de estructuras gubernamentales.

Todas esas acusaciones deberán ser investigadas. Sin embargo, existe una pregunta que el partido no puede evitar responder:

¿Cómo explicar una diferencia cercana a treinta puntos porcentuales?

La derrota inevitablemente abre un debate interno. Habrá quienes responsabilicen a la dirigencia nacional. Otros señalarán errores locales. Algunos hablarán de desgaste federal.

Probablemente exista algo de verdad en cada explicación, pero una derrota de esta magnitud difícilmente puede atribuirse a un solo factor.

Sexta verdad incómoda de las Elecciones en Coahuila: la alta participación no castigó al gobierno, lo validó

Esta es probablemente la lección más importante de las elecciones en Coahuila. Durante décadas, los analistas electorales han repetido una regla aparentemente sencilla.

  • Cuando la participación es baja, suelen ganar las estructuras partidistas.
  • Cuando la participación es alta, suele imponerse el voto de opinión.
  • Y cuando domina el voto de opinión, normalmente se castiga al partido gobernante.

Coahuila rompió esa lógica.

La participación superó el 50% y, aun así, el oficialismo estatal obtuvo una de las victorias más contundentes de los últimos años.

¿Por qué ocurrió?

La respuesta parece encontrarse en una combinación de factores.

Por un lado, existe un evidente desgaste de la federación en sectores específicos de la población. Productores agropecuarios afectados por conflictos relacionados con agua y apoyos al campo, colectivos de madres buscadoras inconformes con los resultados en materia de desapariciones, sectores empresariales preocupados por la incertidumbre económica y grupos ciudadanos que mantienen preocupaciones sobre seguridad forman parte de un contexto nacional complejo.

Pero esa explicación resulta insuficiente. Si el resultado fuera únicamente un voto de castigo contra Morena, otras fuerzas opositoras habrían capitalizado parte de ese descontento.

No ocurrió.

El beneficiario fue el PRI.

Eso sugiere que además del posible desgaste federal existió otro fenómeno igualmente importante: una validación del gobierno estatal. La seguridad, la estabilidad económica relativa y la percepción de gobernabilidad se convirtieron en activos electorales para la administración de Manolo Jiménez.

En otras palabras, miles de ciudadanos no acudieron a las urnas para castigar. Acudieron para respaldar.

El verdadero mensaje de las elecciones en Coahuila

Las elecciones en Coahuila dejan una conclusión incómoda para prácticamente todos los actores políticos:

  • El PRI demostró que sigue siendo competitivo cuando conserva estructura territorial.
  • El PAN confirmó una crisis más profunda de la que muchos estaban dispuestos a admitir.
  • Movimiento Ciudadano exhibió las limitaciones de su expansión nacional.
  • El Partido Verde volvió a evidenciar su dependencia de las alianzas.
  • Morena recibió una llamada de atención que no puede ignorar.

Pero la lección más importante es otra: Las elecciones en Coahuila demostraron que una participación alta no siempre significa deseo de cambio, a veces significa exactamente lo contrario. A veces la ciudadanía sale masivamente a votar para defender aquello que considera que funciona.

Y esa es, quizás, la verdad más incómoda de todas.

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¿Qué se eligió en estas elecciones?


Se renovó por completo el Congreso local de Coahuila. Los ciudadanos votaron para cambiar a un total de 25 diputados locales.

¿Quién ganó la mayoría de los votos?


La coalición PRI-UDC (Alianza Ciudadana por la Seguridad) se llevó la victoria. Consiguieron el 55.2% de los votos en los resultados preliminares del PREP Coahuila.

¿Qué es el “carro completo” que mencionan los partidos?


Significa ganar todos los distritos en juego. El PRI y su aliado ganaron los 16 distritos de mayoría relativa. Esto les da el control total de las diputaciones directas.

¿Cómo le fue a Morena y sus aliados?


La alianza de Morena y el Partido del Trabajo (PT) quedó en segundo lugar. Obtuvieron cerca del 26% de la votación total. No lograron ganar ningún distrito de voto directo.

Por Itandehui Rodríguez

Itandehui Rodríguez, fundadora de ApartadoMex y autora de “Monólogos de Ménade”, combina experiencia pública y privada con expertise en redes sociales e IA.