La FGR, la SSPC y Pemex aseguraron casi 800,000 litros de combustible robado dentro de una empresa en Huejotzingo, Puebla, con un valor comercial de 16.85 millones de pesos, en un caso que expone cómo el huachicol fiscal se disfraza de negocio legítimo
Rápidamente:
- Aseguraron autoridades federales casi 800,000 litros de hidrocarburo dentro de las instalaciones de una empresa en Huejotzingo, Puebla, con un valor comercial de 16.85 millones de pesos.
- Cateó el operativo, encabezado por la FGR con apoyo de la SSPC y Pemex, tres autotanques y equipo de cómputo, sin que se reportaran detenidos hasta ahora.
- Perdió Pemex 9,180 millones de pesos por huachicol solo entre abril y junio de 2026, un 20% más que en el mismo periodo de 2025 y el nivel más alto en ocho años.

Fuentes federales confirmaron que la empresa mantenía todos sus papeles en regla. Aun así, dentro de sus instalaciones, sobre el Boulevard Huejotzingo, la Fiscalía General de la República encontró casi 800,000 litros de hidrocarburo que las autoridades identificaron como huachicol: combustible robado que había entrado a la cadena de distribución disfrazado de mercancía legítima. El hallazgo, resultado de un cateo con apoyo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de Pemex, terminó con el aseguramiento de tres autotanques, equipo de cómputo y documentación de la empresa Lubyrec de México, sin que hasta el momento se reportaran detenidos.
Qué tan grande es el golpe y qué tan raro es el caso
Con un valor comercial estimado de 16.85 millones de pesos, el aseguramiento de Huejotzingo se suma a una lista creciente de golpes al huachicol fiscal que las autoridades federales han reportado a lo largo de este año, en distintos estados del país. Lo que distingue a este caso de otros no es tanto el volumen, sino el hecho de que ocurrió dentro de una empresa que, según las mismas fuentes federales, operaba con su documentación aparentemente en orden, lo que ilustra un patrón que las autoridades han identificado como cada vez más común: el huachicol ya no depende solo de perforar un ducto en despoblado, sino de empresas que mezclan combustible robado con operaciones que, en el papel, se ven como cualquier otro negocio de hidrocarburos.
¿Cómo puede una empresa “con papeles en regla” estar metida en huachicol fiscal?
Porque el huachicol fiscal no es el robo físico de combustible directamente de un ducto de Pemex, sino un esquema documental: empresas que importan o venden hidrocarburos declaran menos volumen del que en realidad mueven, alteran los pedimentos aduanales, o mezclan combustible de procedencia ilícita con cargamentos que sí cuentan con factura y permisos vigentes. El resultado, en la práctica, es un producto que llega a la gasolinera con toda la apariencia de ser legal, mientras una parte de ese volumen nunca pagó los impuestos correspondientes ni tiene un origen verificable, lo que hace mucho más difícil detectarlo que un ducto perforado a media carretera.
El huachicol fiscal, en cifras
| Dato | Cifra |
| Litros asegurados en Huejotzingo, Puebla | Casi 800,000 |
| Valor comercial del aseguramiento | 16.85 millones de pesos |
| Autotanques asegurados | 3 |
| Pérdida de Pemex por huachicol (abr-jun 2026) | 9,180 millones de pesos |
| Pérdida diaria promedio de Pemex por huachicol | 101 millones de pesos |
| Variación de la pérdida trimestral vs. 2025 | +20% |
¿Cuánto le cuesta el huachicol a México cada año?
Una cantidad que, trimestre con trimestre, ha ido en aumento. Solo entre abril y junio de este año, Pemex reportó pérdidas por 9,180 millones de pesos derivadas del robo de combustible, equivalentes a un promedio de 101 millones de pesos diarios y un incremento de 20% frente al mismo periodo de 2025, el nivel más alto registrado en los últimos ocho años. Esa cifra ocurre, además, en un contexto en el que Pemex ha recibido 3.08 billones de pesos en apoyos financieros y fiscales del gobierno federal desde 2019, lo que deja en evidencia que buena parte del respaldo público a la petrolera se diluye, en los hechos, en un mercado negro que sigue encontrando nuevas formas de operar.

Ese es, en el fondo, el reto detrás de cada aseguramiento como el de Huejotzingo: no basta con perseguir a quien perfora un ducto, porque una parte cada vez mayor del huachicol ya no se roba a pie de carretera, sino que se disfraza dentro de operaciones documentadas que solo se descubren cuando una autoridad decide catear directamente las instalaciones.
Para el consumidor final, el efecto del huachicol fiscal es menos visible que el de un ducto ponchado, pero no menos real: cada litro que entra al mercado sin pagar impuestos le resta recursos al erario y presiona a la baja los márgenes de las estaciones de servicio que sí operan en regla, que terminan compitiendo contra un competidor que no carga los mismos costos fiscales.

