El gobierno de Claudia Sheinbaum envió al Senado una reforma que obliga a pedir autorización antes de comprar más de 49% de empresas mexicanas en sectores considerados de seguridad nacional, desde energía hasta inteligencia artificial
En un vistazo
- Presentó el gobierno federal una iniciativa que crea un nuevo filtro de seguridad nacional dentro de la Ley de Inversión Extranjera, todavía pendiente de votación en el Senado.
- Necesitará autorización de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIF) cualquier compra de más de 49% del capital de una empresa que opere en sectores estratégicos y rebase ciertos umbrales de activos.
- Podrá una empresa que transfiera acciones sin esa autorización enfrentar multas de entre 5,000 y 200,000 UMA, entre 3.8 y 152 millones de pesos aproximadamente.
Imagina que una empresa extranjera quiere comprar 60% de una compañía mexicana que desarrolla inteligencia artificial o administra centros de datos. Hasta hoy, esa operación se resuelve prácticamente como cualquier otra compraventa de acciones. Con la reforma que el gobierno de Claudia Sheinbaum envió al Senado, esa misma empresa tendría que pedir autorización antes de cerrar el trato, bajo un nuevo capítulo de la Ley de Inversión Extranjera pensado explícitamente para blindar sectores que el Estado mexicano considera sensibles para la seguridad nacional.
Qué cambia exactamente con esta reforma
La iniciativa añade un título completamente nuevo a la ley vigente, con un criterio de revisión que no existía hasta ahora: cualquier inversionista extranjero que busque adquirir más de 49% del capital social de una empresa mexicana deberá obtener el visto bueno de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras, siempre que esa empresa supere los umbrales de activos que la propia comisión determine y opere en alguna de las actividades clasificadas como sensibles. La CNIF, además, sumará como integrantes formales a las secretarías de Defensa, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana, y contará con la participación, sin voto, de representantes de la Fiscalía General, el Centro Nacional de Inteligencia, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera.

¿Qué sectores quedan bajo el nuevo filtro de seguridad nacional?
Una lista amplia que va mucho más allá de la energía o la defensa tradicionales. Entran infraestructura como energía, transporte, salud, telecomunicaciones, minería y almacenamiento de datos; tecnologías consideradas críticas, entre ellas inteligencia artificial, robótica, semiconductores, ciberseguridad, tecnología aeroespacial, almacenamiento de energía, y tecnologías cuánticas, nucleares, nanotecnología y biotecnología; recursos esenciales como suministros energéticos, materias primas y seguridad alimentaria; y actividades relacionadas con el manejo de datos personales y capacidades de control de información. La propia comisión podrá añadir actividades análogas mediante resolución general, lo que deja abierta la posibilidad de ampliar la lista con el tiempo.

La reforma, en cifras
| Dato | Cifra |
| Umbral de participación que activa la revisión | Más de 49% del capital social |
| Autoridad que otorga la autorización | Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIF) |
| Multa mínima por incumplimiento | 5,000 UMA (~3.8 millones de pesos) |
| Multa máxima por incumplimiento | 200,000 UMA (~152 millones de pesos) |
| Nuevas secretarías con voto en la CNIF | Defensa, Marina, Seguridad y Protección Ciudadana |
| Estatus legislativo | Iniciativa enviada al Senado, sin fecha de votación |
¿Qué pasa si una empresa no pide autorización?
Se expone a sanciones económicas severas. La iniciativa establece multas de entre 5,000 y 200,000 UMA para las empresas que transfieran acciones a inversionistas extranjeros sin haber obtenido primero el visto bueno de la CNIF, un rango que va de alrededor de 3.8 millones a 152 millones de pesos al valor actual de la unidad de medida. Para fondos de inversión, empresas tecnológicas y compradores estratégicos extranjeros que ya operan o planean operar en México, esto añade una etapa de revisión regulatoria que antes no existía para buena parte de estos sectores, con el riesgo de que una operación ya cerrada tenga que deshacerse si se determina que debió pasar primero por la comisión.
Ese es, en el fondo, el cambio de fondo para cualquier fusión o adquisición futura en México: ya no basta con cerrar un buen trato comercial, sino que hay que verificar primero si la empresa objetivo cae dentro de esta nueva zona de revisión por seguridad nacional.
La iniciativa todavía tiene que sortear el proceso legislativo completo en el Senado, sin una fecha de votación anunciada hasta ahora, así que el texto final podría modificarse antes de convertirse en ley. Lo que ya está claro es la dirección de la política: México se suma a un grupo creciente de países, entre ellos Estados Unidos y varios de la Unión Europea, que en años recientes endurecieron el control sobre quién puede comprar participaciones relevantes en sus sectores estratégicos. Tendremos que esperar a las cifras de crecimiento de México y verificar si es una medida positiva o no.

¿Qué obliga a hacer la nueva ley de inversión extranjera?
Obliga a pedir autorización de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras antes de comprar más de 49% del capital de una empresa mexicana que opere en un sector clasificado como de seguridad nacional.
¿Qué sectores están sujetos al nuevo filtro?
Infraestructura estratégica (energía, transporte, salud, telecomunicaciones, minería, datos), tecnologías críticas (inteligencia artificial, semiconductores, ciberseguridad, biotecnología, entre otras) y actividades ligadas a recursos esenciales o manejo de datos personales.
¿Qué pasa si una empresa no pide la autorización?
Se expone a multas de entre 5,000 y 200,000 UMA, aproximadamente entre 3.8 y 152 millones de pesos.
¿Ya es ley esta reforma?
No. Es una iniciativa que el gobierno federal envió al Senado y que todavía no tiene fecha de votación.
¿Qué dependencias participan en la revisión de estas inversiones?
La CNIF, que sumará a las secretarías de Defensa, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana, además de la participación sin voto de la Fiscalía General, el Centro Nacional de Inteligencia, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera.

